La magia de los libros reside en su capacidad única para
embelesar al lector de una manera que jamás podría prever. ALIF EL INVISIBLE,
de G. Willow Wilson, posee la cualidad de reinventarse a sí mismo a medida que
es leído. Algo así como la historia interminable, como un rompecabezas que se
construye mientras avanzas, como esa caja demoníaca de las películas de
Hellraiser que abre las puertas a un mundo ignoto y poblado de vida fantástica.
Comencé a leer este libro con curiosidad. Esa bella portada
que promete exotismo oriental es suficiente razón para ello. En las primeras
páginas, fui leyendo con extrañeza y cierta lejanía. ¿Quién es este chico que me
cuenta sus cuitas amorosas mientras se aparta de la realidad pegado a su
ordenador? Entonces, todo empezó a cambiar. Y el poder que el libro albergaba
en su interior, invisible en apariencia, se desplegó en toda su magnificencia.
Detrás de su pseudónimo, Alif es un joven mestizo que vive en
la Ciudad, inmersa en el golfo pérsico, dedicado a proporcionar seguridad
cibernética ilegal a todos los que se oponen a un régimen claustrofóbico que
come libertad para desayunar. Lo hace por dinero, casi por principios. Su amor
prohibido por Intisar es otra muestra de su juventud apasionada que se rebela
contra la opresión social y religiosa. Cuando las normas establecidas le
arrebatan su posibilidad de ser feliz, su rencor se transforma en una
codificación vengativa que le separa de su amor, pero al mismo tiempo
revoluciona la red y le dibuja una diana en la frente.
Si cruzas un concurso tipo "el hacker más buscado del
planeta" y los cuentos de Las mil y una noches, podrías hacerte una idea
preliminar de lo que va este libro. Me he sentido completamente fascinada por
la riqueza de temas, ideas y posibilidades de la historia de Alif. La autora ha
desafiado las fronteras entre géneros para crear un mundo compuesto por muchos
mundos. Parece imposible a primera vista salirse con la suya si se atreve a
debatir la política de Oriente Próximo mientras ensalza las maravillas del
amor. Sería incongruente dignificar las diferencias sociales y raciales de una
convivencia multicultural a la par que ahonda en líneas de códigos, ordenadores
invadidos por el malware y nubes de información pirata. Raya en lo quimérico
tratar cuestiones filosóficas y metáforas extrapoladas del Corán, velos en los
rostros de las mujeres recatadas y devociones teológicas en constante duelo con
la modernidad, cuando gran parte de la trama recae en la reivindicación de
genios de lámpara, demonios, reinos invisibles y libros mágicos.
Parece imposible. O ridículo. A mí, en cambio, me parece
maravilloso. Alif el invisible es un libro repleto de maravillas. A través de
su protagonista masculino, intenta negarse a sí mismo. Rechaza ideologías y
emociones para luego, mediante los eventos abrasivos y revolucionarios que
atraviesa, abrazarlos habiendo cambiado
él mismo y a nosotros en el proceso. Todos los personajes importantes provocan un
cambio en nuestra forma de ver lo que sucede. Alif tiene muchos fallos, pero va
aprendiendo a ver lo que le rodea y apreciando a quienes le apoyan en la mayor
de sus pruebas. Dina es una mujer bajo el velo cuyas virtudes son tan
invisibles pero reales como las criaturas de leyenda que supuestamente
escribieron el libro Alf Yeom, fuente de ambiciones mortales entre los hombres.
Otros dos personajes que me han encantado son el sheikh encargado de la gran
mezquita Al Basheera y el ingenioso, monstruoso, salvaje y heroico Vikram.
Aunque hay tantos elementos más que me gustaría mencionar, pero no debo. Tan
sólo puedo añadir que es una obra inteligente, pues hace malabarismos con
conceptos religiosos y políticos combinados con la jerga de un programador. Es
también lírica y profunda, y muy divertida además de que posee una gran
fantasía.
ALIF EL INVISIBLE
G. WILLOW WILSON
Tapa flexible con
solapas
424 págs.
Fantasía
alternativa
2013
Título original:
Alif the Unseen
Relación
calidad/precio:
18 pellizcos
Totalmente recomendable
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En cierto modo, me recuerda algunos rasgos de Hija de humo y hueso,
en cuanto a dos reinos antagónicos divididos por la razón y la leyenda, por lo
que también lo recomendaría a quienes adoraron esa novela como yo.
Babel frotando la lámpara.