Conocía esta novela por su portada y título originales,
Unraveling,
por eso en un principio no la reconocí, aunque el título español,
COLISIóN,
resulta bastante llamativo junto a la portada que semeja un
parabrisas destrozado por un disparo o un golpe contundente.
De las 24 horas que suele tener Jack Bauer, pasamos a 24 días
en una cuenta atrás vertiginosa que la autora Elizabeth Norris proporciona a su
personaje principal, Janelle Tenner, para salvar el mundo al borde de la
aniquilación absoluta. Aunque al comienzo no lo sabemos. Sólo tenemos a una joven
que trata de superar los traumas del pasado y ser feliz con quien podría
convertirse en su novio. Algo que se tornará uno de los muchos imposibles a los
que va a enfrentarse cuando es atropellada y muere. ¡¿Y la historia se acaba
aquí?! Justo es cuando empieza la odisea porque Janelle es resucitada
literalmente por un desconocido.
Desde ese momento, su vida se trastoca a todos los niveles.
¿Es verdad que Ben le ha devuelto la vida o se ha imaginado un túnel de luz
como tantos otros han experimentado al borde de la muerte? Un chico del
instituto con quien no ha cruzado una palabra jamás de repente es un superhéroe
con poderes curativos. Alex, el mejor amigo de Janelle, tiene sus dudas.
Tampoco puede compartir esos pensamientos con su padre, el agente del FBI, o
con su hermano pequeño, Jared, por quien tiene que velar en sustitución de una
madre que apenas ejerce como tal por su estado bipolar.
Janelle ha heredado el talento investigador de su padre y no
cejará hasta desvelar cada secreto que subyace en su accidente. Los cadáveres
empiezan a apilarse, una investigación oficial a gran escala se desata en la
ciudad mientras ella espía los informes de su padre y descubre indicios
sobrecogedores acerca de una cuenta atrás hacia el fin del mundo. ¿Es un virus
terrorista? ¿Por qué Ben actúa como un porrero pero sabe tanto de ciencia?
¿Hasta dónde podrá Janelle investigar sin poner en peligro a su familia o la
propia subsistencia de la humanidad?
Yo ya estaba convencida con la premisa: chica muere pero
chico resucita. Eso ya supone un misterio paranormal que me incita a leer.
Confieso que no me esperaba los derroteros por los que la autora ha lanzado a
la protagonista y eso me ha ganado por completo. Desde la gran fuerza interior
de Janelle y su resistencia a los enormes reveses emocionales que sufre, hasta
los bruscos giros argumentales que van cambiando las expectativas de la trama
cada dos por tres, esta novela tiene muchos argumentos a su favor. Es una
historia de investigación criminal al estilo Expediente X donde la protagonista
brilla por su fortaleza pero también por su sensibilidad. Tanto Ben, el chico
misterioso, como Alex, el amigo incondicional, son personajes con fondo propio.
Todas las escenas están repletas del misterio que se va desplegando poco a poco
y con cambios radicales a medida que la investigación clandestina de Janelle
avanza. La trama se asienta en temas de ciencia-ficción con un ritmo intenso e
inteligente, además de otros dos pilares fundamentales. Uno es la relación que
Janelle establece con su hermano y su padre. Perfectamente emotivos y
desarrollados, realmente se sienten esos vínculos. Por otro lado, el romance.
Muy vehemente, con momentos de besos en los que tienes que tomártelo tan en
serio como ella. El fin del mundo no está ni mucho menos peleado con el ansia
del corazón por conectar y desear a otro ser humano.
COLISIÓN
ELIZABETH NORRIS
Tapa flexible con solapas
349 págs.
Thriller de ciencia-ficción
2013
Título original:
Unraveling
2012
Relación calidad/precio:
18 pellizcos
Tolerable
|
La segunda parte ya tiene título en USA y además existe una novela extra ambientada en este mundo.
Resulta muy interesante la parte de thriller de ciencia-ficción, muy emotiva la parte romántica y muy dramático el resto de las relaciones de Janelle así como el final de Colisión. Y sí, es verdad que hay continuación, pero sólo nosotros podemos decidir si queremos dejar a Janelle donde está o darle una oportunidad de algo más...
Babel que echa de menos a Mulder y Scully.