martes, 13 de junio de 2017

Un vuelo turbulento con destino al amor


Si un romance ha sido creado para embaucarnos en horas calurosas, sin duda es EL VERANO QUE APRENDIMOS A VOLAR, de Silvia Sancho. Un debut bajo el amparo de los siempre certeros ojos de la editorial Phoebe. Si se puede decir que soy adicta a una editorial, es por su culpa :-D


De nuevo su apuesta de junio es un romance que tocará tanto nuestras cosquillas de la risa como el rincón más tierno del corazón. Con un estilo narrativo fresco, risueño, Made in Spain, conectamos con la cercanía de personajes actuales, de verbo descarado y costumbres disipadas en el marco de un camping de vacaciones estivales, donde trabajan pero también se desmelenan entre juergas, borracheras y libertades semi-juveniles.

La pareja protagonista de este desenfrenado y tumultuoso amor está compuesta por Lara y Asier. Veinteañera y recién salida del nido experimental, la chica desempeña su primer trabajo cuando se topa con este espécimen espléndido de profesor de tenis. Descamisado, impúdico, provocador y con más lecciones carnales en sus promesas que pelotas lanzadas en la cancha.

Entre muchos diálogos deliciosamente gamberros y escenas de jugueteo cada vez más íntimo, los dos acaban cayendo en un relación con cuenta atrás incorporada. Durante toda la lectura, me he reído con sus ocurrencias divertidas, pero también tenía esa sensación de mal presentimiento, de que iban a rodar las lágrimas y a crujir los corazones rotos.

Después de todo, un idilio de verano tiene las alegrías numeradas, máxime cuando el adonis en cuestión tiene la conciencia perturbada por un pasado maltrecho que aún le escuece como sal en los ojos, y que a la pobre Larita le cuesta un patatús sonsacarle a gramos contados.

Entre los dos, se encargan de dramatizar sus meses de relación, puesto que con el trauma de él y las inseguridades de ella viven un auténtico tiovivo de anhelos, pasiones, reproches y desgarros emocionales que enganchan una barbaridad. Me ha gustado mucho la prosa de la autora, vivaz cuando toca jarana y agridulce cuando se marca todas esas frases que te encienden el alma. Las solté todas por twitter como una ametralladora sentimental :-D

Durante un corto verano, Asier y Lara comparten una relación tórrida, con electrizantes encuentros íntimos, pero también plagada de sentimientos torturados. Sobre todo, señalados por un futuro incierto que a veces me hacía maldecir a uno o a otro según sus reacciones de imán loco. 

Es verdad que he echado en falta profundizar en los sucesos que han llevado a Asier a ser tan cabezota en su determinación, así como su perspectiva en la fase final que habría dado mayor comprensión a esos tiempos. Se sufre con ellos, también se ríe, también se sueña con volar tan alto como ellos en una conexión igual de intensa. Muy bonita, ardiente y bien escrita.

Citas favoritas:

Tenía tantas ganas de que me viera. Con sus ojos suspicaces y ardientes, descubriéndome, haciéndome real.

Ese instante es la definición con la que identifico desde entonces el deseo.

Lo supe en ese momento. Jamás volvería a ser verano sin Asier. No para mí.



EL VERANO QUE
APRENDIMOS A VOLAR
SILVIA SANCHO
Tapa flexible con solapas
346 págs.
Romance contemporáneo
12 junio 2017
Relación calidad/precio:
18 pellizcos / soportable


Feliz semana, mis arrebatadores, y podéis contarme qué lecturas estivales tenéis por meta este año ;o)

Babel sin abanico.


3 comentarios:

Margari dijo...

No termina de llamarme pero me alegra ver que has conseguido disfrutar con su lectura.
Besotes!!!

Aglaia Callia dijo...

Hola,

No dejo de leer buenos comentarios para esta novela, y la verdad que tiene una pinta estupenda; no me importaría nada leerla, pero aún no se encuentra por aquí. Cuando lo haga, eso sí, seguro que me la compro :)

Besotes.

Nai dijo...

Hola!
No tiene mala pinta, pero no me convence lo del trauma de Asier. Estoy ya un poco cansada de que todos los personajes tengan traumas horribles que les definen por completo.
Aún así, parece una lectura amena para el verano, me la apunto!
Un saludo