miércoles, 30 de julio de 2014

La piedra de fuego: thriller perfecto para los amantes de la ciencia y la historia


Desde que leí La llave del destino, Glenn Cooper pasó a ser un escritor activo en mi biblioteca. Recomiendo empezar con esa novela para cogerle pasión a su estilo. Al conocer que había publicado LA PIEDRA DE FUEGO (The Resurrection Maker), la tentación de leer sus últimas ideas fue abrumadora. 


Debo reconocer que no ha sido una trama tan efervescente como la otra, pero la he disfrutado enormemente debido a varios aspectos. Por ejemplo, el Santo Grial, su búsqueda eterna es siempre un buen motivo para remover las páginas de la Historia de la humanidad y encontrar múltiples tesoros en cuestión de conocimientos, aventuras y horrores.

La piedra de fuego está protagonizada por un físico que se ve abocado sin quererlo a una carrera a vida o muerte en pos del descubrimiento más esquivo: el Santo Grial. Forma parte de un círculo de amigos obsesionados con este objeto. Después de todo, es descendiente de Thomas Malory, autor de La muerte de Arturo. A raíz de un crimen espantoso, su única salvación reside en encontrar lo que nadie ha logrado en dos mil años. Se aliará con una física francesa para seguir las pistas imposibles mientras viaja de un lugar a otro del planeta perseguido por una organización criminal tan milenaria como el artefacto.

Conciso y ágil, el estilo narrativo del autor acumula tensión creciente gracias a los avances constantes en la trama. Es de esos que hace que se pasen páginas con avidez por descubrir la próxima revelación. He estado muy pendiente de la forma en que se encadenaban los códigos y la manera de los protagonistas para resolverlos. Han hecho alarde de su inteligencia y conocimientos, tanto científicos como históricos, para asociar datos en apariencia inconexos y arrojar luz sobre temas oscurísimos. Desde prospecciones en busca de metales enterrados hasta la insondable materia oscura, pasando por libros del calibre de Domesday, mercenarios en la nómina de grupos clandestinos de gran poder y búsquedas milenarias de mitos religiosos, la novela alberga muchos elementos que enganchan e ilustran.

Otro acierto que a mí siempre me conquista es la alternancia de épocas. Hay escenas del pasado que se entremezclan con la actualidad, un punto que no sólo proporciona una perspectiva más completa y minuciosa de la trama, sino que se agradece por la cantidad de cosas que se descubren.

Me da la sensación de que la historia tiene cierto tono frívolo en un gran porcentaje. Casi presiento que el autor no se ha tomado a sus personajes actuales demasiado en serio hasta el final, salvo a las figuras históricas que tienen todo el peso de sucesos de suma gravedad. Toma figuras emblemáticas, incluyendo a Jesús y Gaudí, y confiere un ángulo nuevo a sus legendarias vivencias.

Thomas Malory y el rey Arturo son las figuras preeminentes cuyas hazañas y sufrimientos vemos en primera persona. Jamás me habría imaginado lo que llegó a vivir el autor de La muerte de Arturo, pero tantos años en prisión por razones más que dudosas son un destino terrible. Eso sí, gracias a ello el mundo disfruta de otra joya literaria para la posteridad.

Glenn Cooper escribe historias modernas sobre enigmas antiguos con la misma perspicacia que Dan Brown, aunque a diferencia de éste suele acometer la empresa con mayor ligereza. Curiosamente, el autor se permite un guiño claramente burlón hacia el archifamoso autor. Me pregunto si Dan lo sabe...

No suele abusar de grandes parrafadas rebosantes de datos, por tanto se puede decir que escribe thrillers sobre ruedas. Especialmente en la primera parte, en la que los dos primeros capítulos son espléndidos, luego en el grueso de la novela se centra en desarrollar los hechos históricos y presentar la investigación académica de la pareja protagonista. Finalmente, las cien páginas que culminan este thriller son increíblemente reveladoras tanto por las teorías científicas tan descabelladas como provocadoras, como por la forma en que intenta aunar la historia y la religión.

En definitiva, una historia que combina ciencia, religión y enigmas de una forma entretenida, con un final a lo James Bond que me ha dejado con la incógnita de si el autor pretende escribir una continuación o simplemente quería darme un ictus.





LA PIEDRA DE FUEGO
GLENN COOPER
Tapa flexible sin solapas
430 págs.
Thriller histórico-científico
2014
Título original:
The Resurrection Maker
Relación calidad/precio:
20 pellizcos
Caro, aunque está muy bien documentado



¿Habéis leído alguno de los libros de este autor? Aún tengo pendiente su trilogía de la biblioteca, pero tengo muchas esperanzas en ella.

Babel le quita el polvo a un cuenco sospechosamente antiguo.

7 comentarios:

Xula dijo...

No sabia de este libro, la verdad. Aun tengo a Cooper pendiente, pero iba a hacerle un hueco este mes... si me da tiempo con todo, la verdad, porque no paro de decir: este mes, este mes, y luego solo tiene 31 dias! Besos

Tamara López dijo...

Tengo muchas ganas de leer a este autor :D

Tamara López dijo...

Tengo muchas ganas de leer a este autor :D

BookCyFeR dijo...

Hola!
No sé. Me recuerda bastante a las tramas que monta Dan Brown en todas sus novelas.
Busca algo valioso en compañia de una mujer y lo persiguen y tal...
A mí no me apetece, pero me alegro de que lo disfrutaras!!!
Besos!!!

Caminante dijo...

Aunque antes sí lo hacía, últimamente no soy yo muy dada a leer novelas de esta temática. No sabría explicar por qué, tal vez es que los personajes se me hacen lejanos. También me suelen chirriar un poco las investigaciones típicas en las que los protagonistas van saltando de pista en pista hasta llegar a la solución del enigma, haciendo a veces asociaciones inverosímiles que a nadie normal se le ocurrirían jaja
Pero tampoco puedo negar que a la gente le enganchan, y por algo será.
Besos!! =)

Margari dijo...

No termina de tentarme este libro. Y con tanto pendiente...
Besotes!!!

Saggara dijo...

A mi Glenn Cooper no me convencido, leí La biblio de los muertos y me decepciono mucho. Sí que escribe parecido a Dan Brown pero se nota la diferencia de uno a otro.

Un abrazo