viernes, 26 de agosto de 2016

Ese título que da felicidad


Desde que leí La foto de Nora, me quedé con un ansia latente de leer la próxima novela de María Jeunet. Sabía que sería algo distinto, dada su imaginación, pero que tendría su toque especial. Casi de repente, me crucé con su nueva obra y, con ese título tan poético, EL NOMBRE PROPIO DE LA FELICIDAD, me abrumó la curiosidad por descubrir sus secretos.



¡Qué bonito relato! He tenido algunos tropezones, pero en conjunto me ha envuelto su magia y he acabado engullendo los agradecimientos con una sonrisa tontorrona en la cara.

Empieza con unos capítulos atrayentes, luego se vuelve bastante lento hasta que el ardor amoroso y los dramas y el significado de la vida y el descubrimiento de uno mismo confieren una fuerza renovada y bella a la historia.

El protagonista es un treintañero que escribe (o lo intenta si la musa esquiva le visita) cuentos infantiles y el propio texto respira esa ingenuidad de niño en gran parte de sus pasajes. La ciudad de París, con sus pastelerías, museos, calles históricas y turistas ávidos, es tan referente como Nico, el escritor, en su minúscula buhardilla de artista trabando voluntades con la inspiración.

Primero, voy a remarcar las muchas cosas que me han gustado. Nico es un hombre algo perdido en la carrera de su existencia. Con sus amigos, prácticamente un club de celestinas, sortea su bloqueo creativo embarcándose en misiones para llevar el amor y la felicidad a quienes quiere. Hay muchos mensajes en la historia, desde un canto a la amistad con sus sacrificios y recompensas hasta la búsqueda de la felicidad personal.

Me ha encantado que el protagonista sea un escritor, con sus cuitas, sus problemas con la editorial y con sus musas que no llegan en años o le conquistan por la fuerza con un origen de lo más esperpéntico. Me he enamorado del pueblecito del que es oriundo, Mont de Fleurs, con sus ventanas de colores y sus gentes más familiares que vecinos. He reído con algunas bromas y cuando las chicas de las dos novelas anteriores de la autora han hecho un cameo. Al final, he acabado cogiendo cariño a la panda de amigos de Nico, todos tan dulces, alocados y vivos. Sobre todo, porque sus desventuras y alegrías han creado un gran puzzle en torno a la identidad de Nico que ha terminado dibujando una única historia de sentimientos con final redondo.

Y el romance...

Lo hay. Arrebatador como un vendaval, trágico para dejar huella, descrito con hermosas frases que han planteado todas las fases de una relación desde la euforia hasta el dolor de irse a pique. Tanto lo bueno como lo malo han actuado de escalones en la evolución personal de Nico, en el resto de sus vivencias familiares, laborales y de amistad, y el resultado es un cuadro abigarrado de emociones con dulzura de cuento de hadas y tristeza de vida real.

En cuanto a lo que no me ha gustado, puedo decir que las primeras 100 páginas fueron lentas y dispersas para mí, que eliminaría todos los "ja, ja, ja" del texto y que no agradezco el estilo que le habla directamente al lector, sacándole de la historia con forceps.



EL NOMBRE PROPIO DE LA FELICIDAD
MARÍA JEUNET
Tapa flexible con solapas
360 págs.
Narrativa contemporánea / Romance
2016
Relación calidad/precio:
19 pellizcos, soportable



En conclusión, una preciosidad de historia sobre la amistad, el amor y la felicidad, cuyo título ahora comprendo con suma ilusión, donde París resplandece y que me ha encandilado totalmente. Vale la pena esperar a María Jeunet.

Babel en la playa de los Campos Elíseos.

4 comentarios:

Tamara López dijo...

La verdad es que tiene una pinta muy bonita ^^

Bemelë 32 dijo...

Eso de que el principio sea tan lento me asusta... No tenía pensado darle una oportunidad y por el momento no creo que lo haga. Pero muchas gracias por la reseña bella ^-^

¡SE MUUUY FELIIIIIZ 😊😊💕!

Nedyah dijo...

¡Hola! No lo conocía pero con tu reseña me han dado gansa de buscarlo. Me gusta eso de que te transporte con su magia, aunque tampoco es que me llame mucho eso de los "ja ja" que comentas xD.

¡Un beso!

Kirja dijo...

¡Hola! Tanto la portada como el título ya me habían llamado la atención, pero me había esperado a ver opiniones sobre él.
La verdad es que por lo que comentas tiene buena pinta y siempre es un gustazo que un libro se ambiente en París (y te transporte a allí, claro), así que no descarto leerlo algún día.
¡Besos!