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jueves, 29 de septiembre de 2011

TONTEANDO con ÁNGELES



WARNING
No es un libro para cualquiera.
Debes saber a lo que te enfrentas:
búsqueda espiritual, redención, drama, ángeles.
Aquí no hay amores de instituto ni miraditas ñoñas.
Aquí hay muerte, asesinato, miseria, amor divino, viajes en el tiempo.
LEE POR TU CUENTA Y RIESGO

Hace años que no me dejaba llevar por la siempre ambivalente pluma de Anne Rice.

Caí víctima de sus vampiros, sin remisión. Quise abandonarme a sus brujas, pero finalmente la vida me llevó por otros derroteros. Hoy, sin embargo, soy una asesina.

Sí, lo soy porque vivo en la mente de Lucky el Zorro, camino en sus zapatos de espía disfrazado, siento con sus manos al empuñar una jeringuilla letal, miro el decadente mundo que nos rodea con sus ojos grises y solitarios.

Toby O’dare es joven, hermoso y toca el laúd. Sólo tiene una pega. Mata por dinero. ¿Hay un alma tras el famoso anónimo que buscan dentro y fuera de Europa? Y si es así, ¿puede encontrarla en los rincones de iglesias tras haberla vendido al diablo? O quizás el Hombre Justo es quien dice ser. De los buenos.

Con un estilo intimista, reflexivo, conocemos a Toby en una primera parte del libro centrada en la descripción de su rutina solitaria, su espíritu quemado y los lugares que frecuenta entre trabajo y trabajo. Paulatinamente, nos sumergimos en el alma atribulada de un asesino a sueldo, dividido entre los remordimientos y su falta de fe.

No iba allí para rememorar la devoción que había sentido de niño. Esa devoción había desaparecido para siempre. Todo lo que yo quería era mi huella en los caminos que recorrí en aquellos primeros años. Cualquiera que haya acumulado algunos años en su mochila puede sentirse identificado con esa última sensación.

Cuando el Hombre Justo le hace un encargo que pondría en riesgo uno de sus últimos refugios, el remolino que habita en el alma de Toby llega al paroxismo. Mata, pero esta vez es diferente. Reza a un dios en el que no cree. Pide socorro aunque piensa que no es merecedor.

Y sus plegarias silenciosas toman forma
en un ángel vestido de traje.

A partir de aquí, toda la negación espiritual de Toby se topará de frente contra el infinito amor y perdón del ángel. Sólo tiene una elección: cambiar.

El capítulo 4 es toda una revelación, y no en el sentido bíblico que impregna la novela. Es aquí donde descubrimos el origen del asesino. Cómo se forja. Quién era Toby antes de los disfraces y las llamadas telefónicas y los trabajos letales, y asistimos a la conversión de un niño que toca el laúd en un arma de muerte. Es el capítulo más largo de la novela y se lee de un tirón. Irreprimible.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que es nuestra alma la que ha quedado expuesta. Un viaje por la espiritualidad y sus muchas incógnitas. Cabe esperar que a algunos les amedrente o aburra ese itinerario. A otros, en cambio, les ayudará a recorrer ese camino junto a Toby O’Dare y su ángel redentor. Creyentes o no, todos nosotros buscamos algo ya sea en la inmensidad natural que nos rodea o en nuestro interior.

 El ángel de la guarda de Alonso estaba a su lado, mirándolo con expresión apenada. Había llegado al límite de lo que podía hacer. El ángel de Toby estaba horrorizado.
Emociones descarnadas, un aluvión de espiritualidad y un dramón tras otro, mezclados con la imbatible batuta de una maestra en géneros cruzados, como demuestra en el corazón de la novela ambientado en el siglo XII.

En esa aparente digresión de la historia de Toby, nos embarcamos en una aventura totalmente nueva. Cambiamos de siglo, de personajes, de estilo. Es cuando vuelven a dispararse los dramas, y brotan el amor y el sacrificio.

Las cartas fueron llegando, a veces al ritmo de dos por día, y yo me encerraba en mi habitación siempre que podía y exprimía mi corazón en tinta. Lo cierto es que nuestro amor parecía crecer más aún en las cartas, y nos convertimos en dos seres profundamente unidos el uno al otro.
 Toby tiene una misión salvadora. Aunque le abruma hallarse rodeado de pura historia. Si una tentación le asalta es, sin duda, el deseo apasionado de deambular por las calles del París del siglo XII. Sobre todo, deleitarse en la contemplación de la recién construida catedral de Notre Dame ¡Cómo le comprendo! Los mismos ángeles, el mismo Diablo, sentirían la llamada del turismo histórico-temporal ;o). ¿Dónde os gustaría viajar en el tiempo y el espacio? Menudas posibilidades…

He notado que la novela está impregnada de música. Toby toca el laúd, lo ama. Expresa su talento, su rabia, su vida y su alma haciendo vibrar las cuerdas de su laúd renacentista. Es tan vívida la música en el relato que he podido oírla. Después he tenido que buscar la pieza mencionada para escucharla realmente, la Consagración de la primavera de Igor Stravinsky. Creo que las palabras de Anne Rice están llenas de música.

Otra curiosidad me asaltó en las primeras páginas. Al describir el interior de una iglesia católica en California, menciona que los aspectos más físicos de la Trinidad podrían resultar difíciles de reconocer a los protestantes. La paloma, Dios padre como un anciano, Cristo crucificado… ¿es extraña esta representación en la religión protestante? Nunca lo habría imaginado. O_o

La hora del ángel contiene contrastes brutales, de la poesía a la más cortante realidad. ¿Qué puedo decir? Me ha gustado. Es rara, es Anne Rice. Y como el vino, es un gusto adquirido.



Enamorada de un ángel de carne y hueso
Si una portada pudiera tocarme, ésta lo ha hecho.
Es una trinidad en sí misma. Parte divina en las alas de ángel. Parte mística en el estigma sangrante de la mano. Parte humana en el hombre de torso desnudo.
Y ese rostro de marcados pómulos, los ojos que se adivinan grandes bajo el ceño oscuro. En la postura se intuye la caída y las emociones que la provocaron. O quizás el amor transido. El amor por el que sangras.





LA HORA DEL ÁNGEL
ANNE RICE
327 páginas
2010
Título original: Angel Time
19 pellizcos
Género thriller fantástico-religioso
Crónicas Angélicas, I




adicta a los ángeles caídos.