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martes, 11 de noviembre de 2014

The Book of Ivy: una distopía inteligente


Buenos días, arrebatadores. Tengo que hablaros de esta distopía que he leído hace poquísimo. No sólo tiene una portada impactante y una premisa de órdago, sino que se trata de una distopía inteligente, emocionante y romántica. Perfect!


THE BOOK OF IVY

AMY ENGEL

Una distopía con gancho: el lado de los vencidos  (Westside) ofrece a sus hijas en una ceremonia anual para contraer matrimonio con los hijos de los vencedores (Eastglen). Es una tradición inamovible desde que, dos generaciones atrás, acabó la guerra entre los supervivientes de una gran devastación bélica, natural y biológica. 

Ivy ha sido seleccionada para desposarse nada menos que con el hijo del presidente de la nación. Sustituye a su hermana y ha sido entrenada durante dos años para llevar a cabo la misión secreta que heredó de ella: matar a su futuro marido.

Revolución, intrigas, romance a lo Romeo y Julieta, leyes draconianas, condiciones de vida al filo de la supervivencia. Ingredientes fabulosos para una distopía de calidad. ¡Me ha subyugado!

Ivy es un personaje fabuloso porque reúne las características de todo personaje indispensable: está en medio del conflicto y además es responsable de llevarlo al límite. Sobre sus jóvenes hombros recae la responsabilidad de provocar una guerra, un plan de anarquía conspirado por su padre, enfebrecido por las injusticias acumuladas y por la muerte de su esposa.

Programada por los discursos paternos y por toda una vida bajo el sutil pero férreo yugo de los vencedores, Ivy cree en su causa, pero lo mejor de su personalidad es que se cuestiona todo. No es capaz de contener su sentido de la justicia, de la compasión y de la verdad.

Mientras Ivy ejecuta el insidioso plan de traición, va descubriendo secretos, dimensiones extra de la situación social, los claroscuros del que creía el lado malvado pero también las flaquezas de su propia familia. Su sufrimiento emocional está totalmente justificado y, poco a poco, la única roca en la que puede confiar es el extraño con el que se ha casado. Noble, sincero, bueno, alguien que le apoya y le da alas por primera vez, le cobija y entiende. Justo la única persona que no manipula a Ivy es aquélla a quien debe eliminar para poner a su padre en el gobierno.

La voz narrativa de la autora es eficiente, ligera con estructuras variadas, sabe combinar la dosis justa de emociones, sucesos y descripción. Tanto en un lado como en el otro, los personajes tiene motivaciones creíbles que arrojan un punto de luz a la oscuridad de sus actos.

La autora ha logrado recrear un pequeño ecosistema urbano, aparentemente la única ciudad en pie, aislado del caos que dejó la guerra dos generaciones atrás, donde la sociedad está dividida en dos clases. Aunque algunas diferencias no son muy notables, pero la dureza de las sanciones por cualquier transgresión alcanza a los más vulnerables. Ni la comida ni las medicinas son libres, bulle el descontento por la situación de ciudadanos de segunda categoría y también la ausencia de esperanza de que eso cambie algún día.

Hay buenos ejemplos de cada consecuencia de este sistema en la vida nueva que Ivy ha emprendido como esposa de postín de Bishop. Su vecina de enfrente sufre el acoso permitido por la ley de su esposo, los delincuentes son condenados al exilio al otro lado de la verja donde no hay nada salvo desolación y lo desconocido. Entre tanto, su padre y su hermana, obsesionados con su herencia arrebatada, siguen presionándola para que continúe con las fases de su plan terrorista.

Es interesante la cuestión que propone: ¿hasta dónde estamos dispuestos a ir en nombre de la libertad? ¿Sacrificamos el bienestar por ella? ¿Es la libertad una causa suficiente si el precio supone crimen y guerra? ¿O vale la pena mutilarla a cambio de una paz relativa?

El romance que inevitablemente surge entre Ivy y su objetivo es precioso y realista. Sus personalidades, vulnerabilidades y fortaleza se ponen de manifiesto antes de que algo remotamente físico ocurra, justo cuando la chispa de las emociones prende entre ellos. Lo que hace que los planes secretos que alberga Ivy sean una bomba aún más gigantesca.

Cuando Ivy ya no puede más con los dobleces, cuando por fin se siente libre para tomar sus decisiones, la historia toma un giro dramático, maravilloso, tremendo y terrible. Quiero la segunda parte, Revolution. Será una gran aventura, estoy convencida.


Una cita impresionante: 

I want my love to be greater than my hatred, 
my mercy to be stronger than my vengeance.

(Quiero que mi amor sea mayor que mi odio,
mi compasión más fuerte que mi venganza.)



THE BOOK OF IVY
AMY ENGEL
304 págs.
Distopía romántica
Noviembre 2014 en inglés


¿Os siguen apasionando las distopías, arrebatadores? A mí sí, siempre que sean buenas ;o)

Babel revolucionaria.
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martes, 1 de julio de 2014

Perfected: cuando nos convertimos en mascotas humanas


Arrebatadores, este libro fue amor a primera vista... de portada. Sencilla y preciosa, pero al mismo tiempo produce desasosiego porque el vestido tan primoroso está encerrado en una jaula. PERFECTED, de Kate Jarvik Birch, me ha conquistado de una manera suave, aunque permanente.


PERFECTED
YA
300 págs.

¿Os cabe en la cabeza la idea de que una persona pueda ser la MASCOTA de otra? Increíblemente, el mundo creado por la autora sostiene esta aberración en la sociedad de los ricos y poderosos. Niñas cuidadosamente escogidas y genéticamente alteradas son instruidas en criaderos como si fueran perros de pedigrí. No tienen nombre ni personalidad. Identificadas mediante números, son aleccionadas en ciertos talentos como la música, el canto, la conversación trivial o el baile, poniendo especial énfasis en complacer los caprichos de su futuro dueño. No saben leer ni escribir. Prácticamente se les obliga a olvidar que pueden pensar por sí mismas, que son personas, que tienen derecho a la felicidad.

La novela es una dulce, sabia y poética mezcla entre la trilogía del Jardín Químico y La selección. Con un estilo narrativo delicado como la protagonista, la historia comienza con el proceso de adopción de una mascota. Sólo esa palabra produce escalofríos al aplicarla a una persona. Sin embargo, esta sociedad distópica que, de momento, existe en leves pinceladas, abraza este fenómeno. Acaba de aprobarse una ley que da rienda suelta a las adopciones y su mayor defensor es el congresista que acude a las instalaciones para buscar compañía comprada para su hija pequeña.

Estoy maravillada con esta historia tan original y escrita con delicadeza y mucha psicología. Es una novela juvenil, no hay duda, por lo que no hay escenas gráficas de nada, pero la absoluta fealdad de esta esclavitud enmascarada es tan obvia y contundente en todo momento como las amenazas veladas que sufren las jóvenes si su comportamiento se aleja un milímetro de la perfección.

Me ha encantado conocer a la protagonista. No os diré su nombre, pues la bautiza la familia adoptiva y es un detalle especial. Dentro de su mente, intenta seguir la educación recibida, pero su nueva vida como mascota empieza a cambiar sus limitadas experiencias y su forma de comprender el mundo y quién es ella en él. Os puedo asegurar que, con sutileza y sensibilidad, la historia crece y profundiza en todos los aspectos de esta situación. Ella aprende a escuchar su corazón gracias a la presencia del hijo mayor de la familia. Aquí hay un romance precioso, tierno y liberador. Sin embargo, hay fuerzas políticas y sociales que empujan la burbuja en la que vive inmersa esta chica. Su cerebro lavado y su falta de experiencia no son escudos para los secretos oscuros que se esconden tras las apariencias de la familia. Lejos de los barrios ricos, la pobreza es reina sobre todas las cosas y existen grupos clandestinos que luchan contra la injusticia de estas perreras humanas.

La autora se centra en las vivencias de la chica, en su aprendizaje y maduración emocional ante la crueldad del mundo. Logra enseñarnos la estructura social, legal y económica de forma muy efectiva a través de las escenas en las que la protagonista sufre ataques, secuestros, o es víctima de su condición de mascota. Por ejemplo, la niña la viste como a una muñeca Barbie y organiza desfiles de moda con una amiga, o el congresista la sitúa sobre su halda frente a sus amigotes fumadores de puros. Después de todo, no es una persona. Es un juguete, un objeto que ostentar y codiciar, algo que otorga prestigio como un coche caro.

Se refleja muy bien el condicionamiento al que ha estado sometida durante su instrucción. Además, siempre me conmueve cuando la música es una pasión para un personaje. Hay momentos bellísimos relacionados con su talento al piano. 

Al final, por supuesto, la burbuja estalla y la chica tiene que tomar una decisión a vida o muerte. La novela termina con drama emocional y acción, una ruptura de todas las reglas, una metamorfosis interior y la promesa de una próxima novela, espero.

Babel en su propia jaula.