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jueves, 10 de octubre de 2013

Sesión de terror


En honor a este mes tan propicio para despertar el lado más oscuro del alma, he organizado varias sesiones de terror que nos acompañarán varias semanas hasta desembocar en la noche de Halloween. 

Empezamos hace unos días con una lectura conjunta: Orgía Paranormal, donde os podéis apuntar en la buena compañía de brujas, lobos semihumanos y vampiros. Hoy, os presento dos rostros del terror: Víctor Conde y Jesús Cañadas. Ellos ya son huéspedes vitalicios en esta morada, siendo de los primeros que honraron esta torre con sus libros y entrevistas. Doy paso a sus voces pues son ellos quienes detentan el talento para estremecer con las palabras.


VÍCTOR CONDE. Autor de obras como Hija de lobos, Heraldos de la luz y Naturaleza muerta.

¿Qué es el terror para ti?

El terror es un género (tanto literario como cinematográfico) que siempre me ha atraído. Recuerdo que el primer libro que me compré con mi dinero ahorrado, cuando era niño, fue "El fugitivo", de Stephen King, que en aquella época lo firmaba como Richard Bachman. Era más ciencia ficción que terror puro, pero un deje inquietante sí que tenía, como todo lo que escribe este autor. También me han gustado mucho las películas de este género, aunque detesto las que se apoyan sólo en el gore, como las de la serie "Saw". A mí me va más el terror psicológico, o aquel en el que lo sobrenatural invade, muchas veces sin que te des cuenta, la realidad cotidiana. Para mí, el terror es una derivación de lo fantástico, una cara más del género, y por lo tanto lo desarrollo siempre en las coordenadas que incluyen lo imposible, lo grotesco o lo irreal. A mí el terror realista, cien por cien fundamentado en la realidad, no me atrae demasiado.


¿Por qué has elegido este género para escribir?

Es un medio más para contar historias. Tienes que comprender que para mí el género fantástico siempre ha sido un todo, una Gestalt, formada por cien ramas distintas que dan cuerpo al mismo árbol. Por lo tanto, hay historias que al ser contadas ellas mismas se encajan dentro de una rama específica (por ejemplo, la cf hard o el space opera), y otras que pertenecen a otra corteza del mismo árbol, como las de terror. Pero vamos, que para mí todas son caras de una misma moneda. A veces me apetece contar una historia más cotidiana, centrada en la época actual y con estereotipos humanos familiares (como en "He oído a los mares gritar mi nombre") y otra me apetece perderme en universos lejanos y contaros lo que veo por allí (como en mi serie space opera del Metaverso). Pero vamos, que es cuestión de apetencia.

 
¿Qué escritores te han inspirado en este género?

Como te dije antes, empecé cuando era niño con Stephen King, que para mí ya es un clásico. Luego descubrí a otro de los grandes de la época, el británico Clive Barker, y leí también a los clásicos Lovecraft o Poe. Ese es el tipo de terror que yo practico, el que incluye indefectiblemente el elemento sobrenatural o irreal en su desarrollo. En cine, pues me gustan películas como "El resplandor", "Hellraiser", "El sexto sentido", "Apocalipsis now", etc. ¡Puro vicio!




JESÚS CAÑADAS. Autor de obras como El baile de los secretos y Los nombres muertos.


¿Qué es el terror para ti?

En mi opinión, el terror del bueno, el que uno disfruta leyendo desde el sofá, funciona con tres conceptos: expectativas, incertidumbre y anticipación.

Me explico con el ejemplo más tonto del mundo: llegas a tu casa por la noche después de currar todo el día. Dejas la chaqueta encima del sofá, la bolsa de la compra en la mesa, enciendes la luz de la cocina y en algún sitio de la casa oyes el ruido de una silla que se arrastra.

Bum. ¿Ves? Ya estás asustada. Estás en tu casa, en un sitio donde esperas estar sola, y hay un elemento que rompe tus expectativas. Estoy simplificando, porque aquí juegan un papel otros factores. Pero básicamente es eso.

El segundo factor también es fácil de explicar. Siguiendo el mismo ejemplo, echas un vistazo en la casa. Pon que eres lista y llevas algo para defenderte, un cuchillo o un rodillo o yo qué sé. Eso es lo de menos. Das una vuelta por el piso, pasas junto al pasillo que da a tu dormitorio y la puerta se abre.

Aquí entra la incertidumbre. Lo que hay detrás de esa puerta es terror puro. Da igual lo que te encuentres detrás, un psicópata con un hacha, un monstruo con tentáculos, un vampiro, un fantasma o qué sé yo, a tu madre que se ha vuelto loca y le ha arrancado la garganta a tu padre de un mordisco. Lo importante no es lo que hay, lo que podría haber. ¿Por qué? Porque no importa lo terrorífico que sea lo que te espera tras la puerta, cuando lo descubras eliminarás todas las demás posibilidades. Mientras no sepas lo que es, detrás de la puerta están el psicópata y el monstruo y el vampiro y el fantasma y tu madre. Eso es el terror.

Por último, está la anticipación. Si eres una persona normal, cuando oyes la silla arrastrarse o cuando ves la puerta abrirse, saldrías corriendo. Pero al lector le gusta pasar miedo, el escritor lo sabe y hace que sus personajes sean tan imbéciles como para acercarse a la puerta. No se vé aún qué es lo que hay, y cuanto más alargues el momento, cuanto más grande se vaya haciendo esa puerta negra y más cerca estés de descubrir lo que ha movido esa silla, más miedo sentirás. Y a la vez más placer.

Hay infinitas variaciones de hacer esto, pero en esencia ese es el esquema. Al menos, el que me gusta usar a mí.


¿Por qué has elegido este género para escribir?

Supongo que porque soy un gran fan de lo que los amigos de la Asociación Nacional de Escritores de Terror llaman terror lúdico. O sea, el terror que puedes sufrir pero te hace disfrutar al mismo tiempo, que paladeas en un cine o seguro en tu casa, leyendo. El terror que se acaba cuando encienden las luces, vaya. Ya sabes lo que decía Howard Lovecraft, no hay emoción más fuerte que el miedo ni miedo mayor que el miedo a lo desconocido. La adrenalina del miedo es algo muy divertido, date una vuelta por cualquier festival de cine de terror y lo comprobarás.

Otra cosa es el miedo de verdad. El miedo a que a mi madre le quiten la pensión, a que le pase algo a mi familia o a que sigan hundiendo España como hasta ahora. Me da miedo el odio y el desprecio que alguna gente en Alemania le tienen a los españoles, que por desgracia es el mismo odio y desprecio que nosotros tenemos a los marroquíes. Me dan miedo muchísimas cosas (en realidad soy un cagueta) y claro, ese tipo de miedo es muy real y no tiene nada de lúdico.


¿Qué escritores te han inspirado en este género?

Creo que el libro con el que más miedo y más fascinación he pasado ha sido La chica de al lado, de Jack Ketchum. Tengo una ligera idea de cómo consigue combinar las dos cosas, pero aún no sé hacerlo. También King, evidentemente. Vinum Sabati de Arthur Machen es una virguería, como lo es buena parte de la obra de Lovecraft (no soy muy amigo de su ciclo de los sueños).

Aparte de eso, nada como el terror japonés para electrizarte de verdad. Si Ketchum es el autor que más miedo me ha dado con su obra, su equivalente en cómic sería Junji Ito. Su serie Uzumaki (espiral) es una maravilla. No hay capítulo que no te ponga los pelos de punta, y eso es tremendamente difícil de conseguir.

Por último, siempre he querido hacer algo tan molón con el terror como lo que hizo Alan Moore con La Cosa del Pantano y su serie American Gothic. Pero me falta talento para ser como Moore. Como a todos.





¿Y si todos lleváramos el miedo dentro de nosotros? Vaya parásito el nuestro, ¿eh?;o) Espero que hayáis pasado un rato deliciosamente siniestro gracias a la generosa visita de Jesús y Víctor. ¡Gracias, chicos! Un placer retorcido, como siempre.

Babel en las tinieblas.

viernes, 22 de julio de 2011

SEIS LATIDOS MARCAN UN BAILE



En nuestra primera Semana de Terror, juntitos y apretados por el temor, aún nos queda un capítulo para dar la cuchillada…digo el broche final… a este especial dedicado a El Baile de los Secretos, de Jesús Cañadas.

Una vez hemos entrado en contacto con las sangrantes letras del autor, después de haber desentrañado parte del secreto en la reseña, nos queda únicamente…

CONOCER AL CULPABLE

Exacto. Vamos a charlar un ratito con Jesús Cañadas. Ante todo, hay que hacerlo con estilo, así que imaginemos la escena.

Es noche cerrada. Aúlla el viento. Una mole siniestra se erige en mitad del páramo. En las alturas, vigilan las gárgolas. Dentro del castillo reinan el silencio y la oscuridad. El gran salón está vacío. Resuena el primer trueno entre las paredes de piedra, sumido el techo en tinieblas. La escarcha rasca el cristal de los ventanales estrechos. No hay lámparas ni muebles salvo por un par de sillones tapizados de alto respaldo. Se asoman al calor de la chimenea. El fuego crepita y lanza sus destellos ambarinos contra el cristal de una copa. La que sostiene un hombre en su mano, sentado enfrente. Viste una bata de terciopelo rojo sobre un chaleco, camisa y pantalones negros. Te está mirando con la clase de ojos que te hacen desear removerte en el asiento, pero no te atreves.

Es el momento.

Jesús (en estas circunstancias, a lo mejor su nombre suena a invocación contra el mal), ¿cuánto tiempo tardaste en gestar El Baile de los Secretos?

Fueron exactamente once meses de escritura real, delante del teclado, pero duró más en el tiempo porque hubo parones. Empecé en Berlín el verano de 2007, mientras hacía un curso de alemán. 
Luego me dieron una beca para estudiar un master, que empecé en San Sebastián. Allí, por alguna razón que aún me estoy preguntando, no llegué a escribir mucho.

En Marzo de 2008 me mandaron a estudiar el segundo semestre del master a Göttingen, Alemania. Allí me pasó lo mejor que podría pasar: la universidad me asignó una habitación lejísimos de la ciudad en sí. Tenía que caminar todos los días 30 minutos para llegar a la universidad, a la ciudad, a la vida. Esos paseos me sirvieron para darle muchas vueltas a la novela. El sesenta por ciento del Baile se escribió allí.

Terminé tanto el master como la novela en Osaka, exactamente el 16 de Octubre de 2008. Luego empezó la parte difícil: buscar editorial. Firmé el contrato con AJEC en septiembre de 2009. Y desde entonces, a contar los días.

Mientras nuestro anfitrión balancea su copa de contenido sospechosamente rojo, lanzamos la segunda pregunta.

Algunos de los nombres que has escogido (Mandresslas, Melquíades, Otrosdías...) son muy evocadores. ¿Cómo los elegiste o en qué te inspiraste?


Algunos nombres, como Otrosdías, simplemente estaban ahí. No es que no me quiera mojar, sino que realmente me parecieron la mejor alternativa y se quedaron desde el principio. Si me pusiera en plan fantasioso, te diría que siempre estuvieron ahí y que yo sólo fui el canal para que llegaran al libro.  (ya sabía yo que ser escritor era algo mágico, si entran en trance y todo!) Pero sería mentira. (no lo creo del todo) La verdad es que muchos están ahí por fonética, son nombres que suenan bien o que evocan un sentimiento, que es lo que me interesa transmitir escribiendo.

Otros nombres, en cambio, forman parte de la cultura rolera o fantástica de mi generación. Como buenos jugadores de rol, los protagonistas de la novela tienen las mismas influencias que yo, de modo que algunos nombres están sacados de partidas mías, módulos, etc… es lo que hacíamos todos al principio. Melquíades, de hecho, es mi visión de un personaje que interpretó durante tres años un gran amigo en una partida mía.

Un último detalle: el Despecho tuvo otro nombre prácticamente hasta una semana antes de ir a imprenta. Se me ocurrió haciendo deporte, di media vuelta y salí pitando a casa para cambiarlo. 
(es lo mejor del deporte, el momento en que te permite  darte cuenta de que podrías estar haciendo otra cosa :-D )

Ahora tenemos en mente la imagen de Despecho, esa bestia impresionante tan bien ilustrada para el libro. Un tipo al que Al Capone pagaría por mantener lejos. Sin quitar ojo a la copa, proseguimos con el tercer latido.

Existen escenas en la novela que son terriblemente gráficas, ¿los lugares que describes brotan genuinamente de tu imaginación o te has inspirado en lugares y fotografías para luego describirlos desde tu perspectiva?

No suelo usar fotos, aunque sí me gusta, si es posible, viajar a los lugares en los que se inspiran algunas descripciones y escribir o reescribir allí mismo. Recuerdo estar sentado en los lugares donde se desarrollan los Capítulos IV y VII, con el portátil abierto y todo el mundo mirándome como si estuviera loco. De hecho había un segurata rondándome como un tiburón, pero como no estaba haciendo nada, no me pudo echar. (el arte duele, pero nos alegra que el segurata mantuviera la porra quieta) Pero eso ya fue en la segunda revisión de la novela, cuando ya estaba todo escrito. 



Cuarto latido. Admítelo, has sido jugador de rol. (no es una pregunta, pero va implícita  )

Por supuesto. De hecho, he sido siempre Gabriel. He interpretado personajes poquísimas veces en mi vida. A mí lo que me gusta es dirigir, que fue cómo empecé a inventarme historias. Ahora mismo no juego, pero no por ganas: en Berlín no conozco hispanohablantes, y me da palo jugar en alemán.

Al quinto latido, el corazón empieza a brincar como una liebre que huele la trampa entre la hierba. Cuéntanos una anécdota relacionada con la novela.

Te cuento dos: lo que hoy en día recuerdo como el germen de la novela fue una visita a Albo López, el ilustrador, que estaba de Erasmus en un sitio que no te puedo decir (si te has leído la novela, comprenderás dónde era y por qué no puedo decírtelo).

Estábamos sentados al pie de la Voz del Acero, bebiendo una botella de vino malísimo, y me dijo: “¿Qué historia te inventarías para esta vista?”.

Y así empezó el Baile.

(¿alguien más que yo desearía haber estado allí?)

La segunda anécdota es más tonta: como terminé de escribirlo en Japón, llevo
tatuado en la muñeca derecha el kanji que corresponde a “secreto”. Me pasé los tres meses que viví allí preguntándole a la gente cómo se dibujaba. Pregunté como a veinticinco personas distintas; quería estar muy seguro, no fuera a tatuarme en la muñeca “sopa de pollo”. 

Y entonces sonríe. Ese brillo tras sus labios se debe al vino, ¿verdad? Aunque da lo mismo. Tiene un tatuaje que significa secreto. No puedo imaginar nada más tranquilizador. 

El sexto latido marca el final de nuestro tête-à-tête.  Extra y personal, con la que me gusta acabar las entrevistas en mi blog, ¿cuál es tu postura favorita (no seas mal pensado) para dormir?

Ésta es facil: (vaya, debería haberle preguntado la “otra” versión) La cuchara, si duermo con mi chica. Si mi chica no duerme conmigo, despatarrao. Soy de los que se mueven muchísimo… durmiendo, no seas mal pensada. 
¿Yo? Para nada, ya has visto lo ingenua que ha sido la entrevista. En la brevedad está el secreto del éxito ;-) , así que hasta aquí hemos latido juntos con El Baile de los Secretos y su ingenioso creador.

Ahora sólo queda encontrar la salida de este castillo…



sin antorcha.

miércoles, 20 de julio de 2011

¿CONOCES MANDRESSLA?


Hola a todos los veraneantes (de vacaciones, en la playa, sobre la cama leyendo o aún trabajando, como una menda). En la segunda sesión de la Semana del Terror, os traigo la reseña del libro en cuestión.

¿CONOCES MANDRESSLA?

Tierra de horrores y fantasía. De muchos secretos y más misterios. Donde el terror aguarda en la esquina del tiempo y el amor chorrea de las venas abiertas de los enamorados.

Jajajaja, ¿os he dado miedo?  Espero que sí, aunque prefiero despertar curiosidad, pues es justo lo que me despertó esta novela desde el primerísimo momento en que fijé ojazos en su irreverente portada.

Algo oscuro se ha desatado sobre la ciudad de Mandressla. Una horda de monstruos recorre las calles amparados en un manto de niebla roja. Zeppelines vivos sobrevuelan los tejados, arrastrando cementerios ambulantes bajo su sombra. Un relojero loco ha robado el tiempo y lo ha escondido. Niños ciegos se esconden en la oscuridad bajo sus camas y escuchan las historias que cuentan los muertos. Hombres de ceniza protegen las lágrimas de desamor de la ciudad. Es el fin.

La única esperanza reside en un puñado de desconocidos provenientes de un lugar siniestro y maldito; un lugar llamado Tierra. Sólo ellos pueden ponerle nombre a la enfermedad que devora a Mandressla. Sólo ellos pueden terminar con el baile de los secretos.


A través de Facebook, me enteré de que el autor –un gaditano con ojos de Rasputín y más viajado que la maleta de Willy Fog- iba a realizar la presentación de su primera novela en Madrid. Vivaaaaaaaaaaaa. Por fin tenía la oportunidad de asistir a un evento de estas características. Ya le había echado el ojuelo a su libro y, ni corta ni perezosa, acepté la invitación. Qué nervios nerviosos.

Si os apetece desviaros por una carretera secundaria, aquí podéis leer mi crónica del evento. 

Si conducís recto, viajaremos por el paisaje de mi opinión sobre El Baile de los Secretos.

¿Qué es el Baile? Ese es el gran secreto de la obra. Un secreto que nos arrastrará por sus 300 páginas como a perros rastreadores tras una pista.

Podría definir la novela como una historia de horrores inyectada de fantasía heroica. Unos cuantos amigos se reúnen para terminar un asunto pendiente entre ellos durante una noche en la que el amor y el desamor, los celos y el rencor, la necesidad y el miedo, danzan una batalla épica en más de un sentido.

A veces, el amor es como una carrera de coches. Cuando aprietas el acelerador y el vehículo se dispara, sólo sientes la euforia orgiástica de la velocidad, el chasis vibrando de potencia.

Todo es pasión y energía.

Luego te estrellas, esparciendo cachos de tu miseria por toda la carretera.

Así es el Baile de los Secretos. El antes y el después del accidente. La batalla entre el poder redentor del amor y los fatales sentimientos que deja el amor cuando se rompe.

A través de un grupo de amigos y parejas, (sólo una chica, la verdad) descubrimos los secretos de su pasado de una forma muy original: una partida de rol. Cada vez que visitamos ese “otro mundo”, cambia el tiempo verbal y la esencia del estilo. Es en ese lugar, Mandressla, donde se despliega el imponente arsenal de imaginación, verborrea y mala uva del escritor.

Entre los personajes
Un guerrero alado
Un nictomante que juega
 con los hilos de la oscuridad (mola!)
Una elfa con unas cejas muy particulares
Una ciudad (sí, no leéis mal, la ciudad participa) cambiante, desvirtuada en el tiempo
Un relojero enamorado
Un gato sabio
Una abuela de armas tomar


Gabriel, Raúl, Carla, Gus, Guille, Javi, la abuela, Melquíades, el Relojero, Rencor, Aisaan, sir Tadeus, Aleatha… lucharán por esconder sus secretos, pero no podrán. Jugarán para salvar la vida, pero no todos lo lograrán.

Me han gustado algunos momentos de lucha, muy físicos. Las descripciones rebosan belleza, pero también son grotescas y espeluznantes. Y ha sido un detallazo el uso de invocaciones en latín. Chulísimas. En cuanto a los personajes, mi favorito es el nictomante. Qué manera de usar la oscuridad como poder mágico. ¡Me lo pido! XD




Difícil discernir entre personajes
El uso de “mierda” cuando “maldición”
hubiera quedado muchísimo más acorde a la atmósfera 



El número de capítulos no podía ser otro que 13. Cada uno cuenta con un título en caligrafía sangrante. Sin colores, ¿eh? No os asustéis. Todavía. XD.

Con un lenguaje barroco y evocador, el autor crea un universo de complejidad onírica. Es fácil perderse entre el laberinto de personajes y cambios de dimensión, ya que la trama a veces parece difuminarse sin cordura, pero lo que me hacía continuar era la enorme curiosidad que me producía cada giro de página. Ha valido la pena, sin duda.

 Además, viene avalada por el prólogo del finalista al premio Minotauro de ciencia-ficción, fantasía y terror, Rafael Marín, autor de obras como La ciudad enmascarada y La leyenda del navegante. Cuenta una anécdota muy curiosa que enlaza el Baile y un baño público. Tiene su gracia y nada de fluidos físicos.


La novela tiene un tamaño muy manejable y es preciosa por dentro, ya que está ilustrada por el amigo del autor, Albo López.





EL BAILE DE LOS SECRETOS
Jesús Cañadas
301 pgs.
Publicado en 2011
Tapa rústica con solapas
Ilustraciones interiores
 a cargo de Albo López
Género: Terror fantástico
18 pellizcos




La semana del terror aún no ha concluido. Volved pronto porque aún queda una sorpresa por desvelar.
 terrorífica.