Lo sé, ando algo desaparecida por estos lares veraniegos. Aparte
del trabajo y demás actividades del mundo real, me estoy dedicando
principalmente a leer. ¡Sorpresa! Jajajaja.
Bueno, y como me siento un poquito
feliz, también estoy intentando exprimir mi antigua pasión por las series de
TV. Acabo de terminar la séptima temporada de Dexter (impresionante, pero
también un poco de decepción por ese final asesino, jejejejeje). Ahora estoy
empezando la temporada 3 de Downton Abbey porque ya ni me acuerdo de qué pasó,
y así puedo ver la cuarta con algo de conocimiento en mi cabezota hueca. Y sí, me gusta desde lo más salvaje hasta lo más clásico ;o)
En cuanto al título de la entrada de hoy, se me ocurrió
porque estaba hablando con mi madre sobre la película musical de Los Miserables
y cómo nos pasamos llorando media peli y salimos del cine con cara de zombies.
La cuestión es que de ahí pasé a defender con pasión fanática al actor Hugh
Jackman como candidato ideal para protagonizar esa maravillosa y dramática
historia eterna que es El conde de Montecristo. La adoro, pero no he logrado
ver una sola versión cinematográfica que me conquistara. Me gustan, pero nada
más. ÉL, mi épico y guapísimo Jackman, sería, no, ES, el Edmond Dantès perfecto.
Así que me dieron ganas de hacer una mini lista con algunos
libros cuyos personajes tienen un rostro elegido por mí entre las estrellas del
celuloide.
1- Hugh Jackman en el dramón de Alejandro Dumas
2- Tyler Hoechlin hace de lobito en Teen Wolf, y tiene esa intensidad animal que le iría de miedo al ángel brutal de Hija de Humo y Hueso
3- Tom Hiddleston, mi genial Loki, vestido de época para Born Wicked, una novela preciosa que me recuerda a Jane Austen
4- Natalie Portman tiene esa belleza etérea que enmascara gran fuerza interior,
es perfecta para Juliet Immortal
5- Necar Zadegan hace un papelón en la temporada 8 de la serie 24, de Kiefer Sutherland, y con su sobriedad y nariz importante, sería ideal para encarnar a la señorita Tarabotti
6- Si los ángeles crueles de Angelology tuvieran la planta de Stephen Amell,
creo que haría del pecado mi himno personal
¿Qué os parecen mis alocadas elecciones? Si os apetece hacer
una lista con vuestros ídolos literarios, invitadme a verla. ¡Tengo curiosidad!
:o)
Babel con dos amores.











