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jueves, 23 de junio de 2016

¿Lo dejarías todo por amor?


Qué preciosa historia me ha contado Jara Santamaría. Os animo a leerla y os aviso que es concisa y muy agridulce.

No esperéis un amor de Comieron perdices y Fueron felices. Es un episodio en la vida real de alguien, o así se siente. Como si fuera una chica normal que se va de beca estudiantil a Londres y allí conoce una libertad que la cambia tanto como el joven checo del que no puede despegarse.



Suena a Madrileños por el mundo, a gesta romántica que bien merece un final mejor que la Dama de las camelias. No sé si el final de esta obrita preciosa y reflexiva es el que todas somos capaces de aceptar, pero me ha conmovido el paseo por los sentimientos de esta veinteañera a la que la autora ha dotado de una voz con la que cualquiera, a cualquier edad, puede sentirse afín.

¿Quién no ha experimentado por primera vez el mundo adulto, el despertar del corazón, el futuro incierto y las expectativas redefinidas?

Se desarrolla en capítulos que alternan la primera estancia en la capital británica con el salto de fe que ejerce Naira porque Jarek le pide que vivan juntos una segunda oportunidad. Entre el pasado y el presente, se teje con ligereza pero profundidad emocional que acabó dándome mucha pena, pero también ese toque de diversión y esperanza que nunca debemos perder.

Es una historia sobre buscarse a una misma cuando no hay otra pasión en la vida que el amor y el desamor. La alienante soledad de un Londres plagado de recuerdos que contrastan con la ausencia cada vez más patente de uno de los protagonistas de aquellas vivencias.

Posee una belleza agridulce, lo reitero, de esas que enganchan por su sencillez que penetra la piel hasta los rincones más sutiles del alma, a la que despiertan porque se reconoce en lo que lee, tanto en lo más bonito como en lo más melancólico.

Porque sí, la novela es triste, no de tragedias y muerte a corazón abierto, sino de inevitabilidad, de esa realidad que nos persigue mientras pensamos en los sueños que deseamos cumplir, mientras se rompen contra las verdades que nacen en su lugar, a veces igual de buenas, pero muy, muy distintas. 

Eso le pasa a Naira y el amor de Erasmus tras el cual corre sin red ni escudo, con una valentía que espera lo imposible.

¿Os imagináis dejar el país, el hogar y la razón para probar suerte en Londres en nombre del chico que os hace suspirar? 



LONDRES DESPUÉS DE TI
JARA SANTAMARÍA
Tapa flexible con solapas
230 págs.
Juvenil contemporáneo
2016
Relación calidad/precio:
16 pellizcos / vale la pena



Al final te das cuenta de que el amor es una cuestión geográfica. Si no compartes las mismas coordenadas que tu viajero del alma, acabas más solo que el peñón de Gibraltar.

Babel es poco trotamundos.

martes, 7 de abril de 2015

Cuando me sumergí en el mar de la tranquilidad que era un caos de terribles sucesos y drama impresionante


Menudo libro.
 Lo sabéis quienes lo habéis leído. 
Quienes aún no lo habéis leído... 
os espera algo especial.



Es uno de los libros más tristes que he leído en mi vida. Había momentos en que tenía que parar y respirar hondo para liberarme de la angustia.

No ha sido una historia fácil, en ningún momento, por muchas razones. A veces porque el estilo narrativo de la autora es tan minucioso que cuenta cada acción de los personajes, cada uno de sus pensamientos, durante cada día. La trama se desenvuelve con lentitud pasmosa, casi tentándote a tirar la toalla. Aunque sabes que no debes hacerlo. Sabes que hay un drama palpitando en el interior de esas 446 páginas densas, absorbentes y emocionalmente abismales.

No es una historia fácil porque los personajes son tan humanos y reales como tus propios amigos. Acabas conociéndoles a la perfección, con todas las consecuencias. Nastya, Josh y Drew. Una chica y dos amigos, rotos y vueltos a pegar con precariedad. Y aprendes a quererles a pesar de sus lacras y a desear que encuentren la felicidad que el destino les niega. Porque las personas que han sufrido tanto y de maneras tan espantosas merecen ser felices, ¿no?

El mar de la tranquilidad, de Katja Millay, cuenta la historia de una adolescente rebelde, medio gótica y desafiante que nunca habla.  De Josh, un chico que tiene talento para la carpintería y al que nadie se acerca porque sus tragedias personales le han convertido en un paria social como Nastya. Y Drew, el guaperas donjuan al que nadie toma en serio porque no tiene corazón ni honor.

Nastya está sumida en un silencio que es a la vez un escudo contra la realidad y un arma contra cualquier vínculo emocional. Su alma murió el día en que su cuerpo sufrió mutilaciones, por lo que mira con envida la creatividad que exhiben otros a su alrededor. Eso es lo que le atrae de Josh Bennet, quien se mueve en su propio universo de anónimo dolor y lo invierte por completo en crear con sus manos.

A través de los ojos de Nastya y Josh, conocemos su increíble historia de pérdidas, de dolor inimaginable, mientras la relación de los tres se construye pedacito a pedacito hasta que se convierte en algo tangible y maravillosamente vivo.

Admito que es una lectura difícil. Al principio, vas conociendo a los personajes. Sobre todo a Nastya, quien te cuenta su vida en el nuevo instituto donde aterroriza con su aspecto agresivo y su mudez voluntaria. Sus pensamientos sardónicos cubren páginas y páginas. Intuyes que algo de innombrable fealdad tuvo que pasarle siendo más jovencita, pero ahí está la clave de la novela. La autora muestra los síntomas del mal, las consecuencias que Nastya y Josh demuestran con sus comportamientos anómalos, enfermizos y autodestructivos. Sin embargo, no sabemos la razón que los causó. Poco a poco, surgen las pistas. A Josh tenemos que compadecerle cuando nos cuenta sus pérdidas, pero no es hasta muy adentrada la novela que descubrimos la auténtica y pavorosa tragedia de lo que le sucedió a ella.

Se me encogía el corazón al leerlo. Y al comprender todos sus actos, pequeños y grandes, para soportar la agonía de vivir con las secuelas.

Aparte de la complejidad psicológica de los personajes, de cómo han afrontado los sucesos en el día a día y que la autora refleja con sensibilidad y comprensión exquisitas, la novela también brilla por esa historia de amor tan sutil y tan profunda. No es hasta la página 180 que llega a mencionar que Josh es guapo. Dentro de las capas de la novela, que incluyen relaciones adolescentes, reacciones al trauma, conversaciones irreverentes y fiestas juveniles disparatadas, sí que hay una inmensa historia de amor. Plagada de errores, de traiciones, que comienza casi sin notarse, que evoluciona mientras Josh y Nastya pasan tiempo juntos casi a regañadientes, conociéndose y limándose el uno al otro, necesitados de algo que se niegan a sí mismos.

Es cierto que en cierto momento no logré comprender a Nastya, el por qué destroza lo más bonito que le ha pasado. Aunque desde luego es uno de los detonantes para que, dolor a dolor, esta mujer con dieciocho años recién cumplidos y un futuro en pausa, se enfrente a lo peor de su pasado y empiece a dejar sitio a la posibilidad de volver a estar entera. Y quizás lista para la felicidad junto a Josh.


EL MAR DE LA TRANQUILIDAD
KATJA MILLAY
Tapas flexibles con solapas
446 págs.
Drama y romance contemporáneos
2015
Título original:
The Sea of Tranquility
2012
Relación calidad/precio:
18 pellizcos, los vale
En twitter y FB


Os recomiendo que toméis esta novela con paciencia y cariño: os hará conectar con los personajes, os hará sufrir y os hará sentir. No se le puede pedir nada mejor a un libro.

Babel sin tranquilidad en el horizonte.

lunes, 17 de septiembre de 2012

EL CONCIERTO EMPIEZA EN 3, 2, 1... ¡PLAY!




Ante todo, os comento que empecé a acudir a eventos literarios el año pasado. Para mí fue todo un descubrimiento, y felicidad, poder entrar en contacto directo con los creadores de las historias y los seguidores que las leen. Poco a poco, me di cuenta de que había un chico rubio que solía frecuentar muchos eventos de este tipo, ya fuera como maestro de ceremonias para ayudar a un colega escritor o como parte del elenco fan en las gradas.

Aunque confieso que no había leído nada salido de su pluma, empecé a sentir mucha curiosidad ya que el chico rubio -véase Javier Ruescas- exudaba dinamismo y energía positiva. ¿Alguna de esas cualidades se reflejaría en su estilo literario? Paradojas de la vida, me he encontrado con la oportunidad esperándome a la vuelta de una esquina en septiembre de este año. La nueva obra, PLAY, llamó a mi puerta y al poco ya estaba deslizándose bajo mis ojos exploradores.

¡Música, maestro!


Dedicado a los jóvenes de hoy, cuyo mundo en común se debate entre redes sociales, mensajes de texto y música en el iPod, Javier Ruescas se mueve con ligereza en estas aguas siempre ansiosas, navegándolas con soltura lingüística y buen humor. Ese toque de broma algo gamberra es una sacudida siempre  bienvenida en el conjunto de la historia. JR conoce los hitos que han marcado a su generación lectora. Hay un claro guiño al Potter que todos adoran que ni el más laico de sus seguidores osaría saltarse nada más comenzar la novela. Y luego siguen más. Aparte de numerosas referencias a cine, música, libros de la cultura popular juvenil más inmediata.

La novela trata diversos frentes que siempre están en el candelero: las familias fracturadas, las relaciones complejas, los conflictos intergeneracionales, los sueños de los jóvenes en un mundo que aboga por la razón sobre la pasión...

¿Y quién nos cuenta todo esto? El motor de esta historia es doble: dos hermanos de carácter opuesto que, de alguna forma, buscan lo mismo. Separados por la ambición y la falta de libertad, Leo y Aarón se reencuentran en Madrid en la casa familiar. Ambos tienen problemas, sueños por cumplir, chicas a las que recuerdan con una mezcla de emociones. Chocan enseguida, pero también son capaces de ver, no sólo que se echan de menos, sino que tienen en común un futuro por el que luchar.

El impulsivo Leo ansía la fama que le ha eludido hasta el momento. Cuando se tropieza con el talento escondido de su hermano, no duda en usar sus canciones para darle alas a su propio sueño. ¿Conseguirá convencer a Aarón de que su descabellado plan puede tener éxito? Y si por el camino logran atraer la atención de la archifamosa Dalila, antigua novia de Aarón, habrá valido la pena. A no ser que los sueños de dos chicos sean tan retorcidos como los sacrificios que les aguardan en aras de la fama.

Tiene abundantes diálogos y la descripción es más que correcta, resulta muy satisfactoria. La historia comienza con normalidad, nada inusual o atípico, pero se desliza hacia delante con facilidad hasta que te percatas de que estás inmerso en la vida de dos jóvenes a los que no puedes olvidar. Al principio, Aarón y Leo son dos desconocidos. Dos chicos sin más. A las 80 páginas, estaba a gusto con ellos. A las 150, sentía una perenne curiosidad por sus vivencias. ¿Qué les iban a deparar las locuras de Leo y los talentos de Aarón? A partir de la mitad, éramos un trío. En el buen sentido, claro. Ahora conozco muy bien a Leo y Aarón, y siento que les he acompañado en su viaje.

El vaivén de emociones entre hermanos se refleja con veracidad y cariño. Se nota esa corriente subterránea de rivalidad, esa culpabilidad por los errores, esa responsabilidad hacia el otro. Todo ello confiere un filo extra a la historia, muy bien aderezada con música y romance actual.


Se tocan todos los palos de la vida juvenil: desde los estudios y malos rollos entre amigos hasta los amores imposibles, las salidas nocturnas y las reyertas fraternales. Y, por supuesto, el gran Santo Grial de la fama y sus cegadoras recompensas.

Lo de la bola, me mola. ¿Qué es eso de una bola? Pues el último recurso de la esperanza. Una bola de billar que responde a las cuestiones de Leo sobre su destino, recuerdo de una novia que aún merodea por sus pensamientos más íntimos. Sólo puedo decir que Tonya es una de las bellezas de la novela. Yo quiero una igual XD.

Aunque pudiera parecer lioso, accedemos a la mente de los dos protagonistas con capítulos alternos en primera persona. Eso nos permite conocerles de primera mano. Cada capítulo comienza con un fragmento de canción, a veces terriblemente bello y significativo, que he adorado. 

¿Lo peor? Podría ser que la historia no es rompedora, pero sí es entretenida y los personajes enganchan porque es fácil identificarse con ellos. Posee muchos detalles atractivos, además de una redacción de calidad. Por otro lado, las 500 páginas casi me lesionan la muñeca. ¿He oído que se trata de una trilogía? Creo que hubiera preferido cerrar la historia de los hermanos en un tomo. El final es abierto como la vida misma, así que se podría considerar un fin auténtico aunque acusaríamos la falta de una resolución definitiva. ¿Lo mejor? El estilo de JR: directo, con energía y una dosis ligera de humor que te coloca la sonrisa de forma periódica. De la mera curiosidad por su obra, he pasado al convencimiento de que Javier Ruescas escribe bien, sabe lo que quiere contar y lo hace con su particular estilo que, a mí, me ha sorprendido para bien. Como ejemplo, la veintena de frases que he subrayado. Demoledoras.

Me daba miedo perder de ella la única parte que me pertenecía. página 68
Mi vida seguía perteneciéndome, por mucho que eso desesperase a algunos. página 79
Una canción podría viajar por mil caminos y me acercaría a ella tanto como una palabra o un beso. página 206


Si buscas un contraste con la marea de historias paranormales, Play ofrece una refrescante melodía para acompañar el día a día que muchos viven, junto a un toque de lo que muchos querrían vivir.




PLAY
JAVIER RUESCAS
512 páginas
Tapa flexible con solapas
17 pellizcos
4 Octubre 2012
Novela juvenil realista



¿Tienes ganas de leer Play? ¿Has leído otra novela de Javier que quieras recomendarme? Adelante, soy toda tuya ;o)






con el oído afinado.