Soy una enamoratta de la bella Italia. Debo reconocerlo, me apasiona el renacimiento italiano y una novela ambientada en ese lugar y época, me pone loca.
Así que la aparición de Assassin’s Creed: Renaissance en 2010 me elevó varios centímetros sobre el suelo de emoción. Aunque esté basada en un videojuego, de mundial fama, y no sea una novela propiamente dicha, me atraía lo suficiente como para darle una oportunidad. Además, el juego es fascinante.
La trama de corrupciones políticas, la vestimenta a la moda de la época, los múltiples trucos y armamento a los que el héroe recurre para sus misiones, los insultos a la italiana… todo es fiel reflejo del juego y de lo que se espera de una aventura que te deja sin aliento.
Hay unos cuantos cambios entre novela y juego, pero no afectan a la trama. En mi opinión, la novela está escrita en homenaje a los seguidores, que son legión, del juego de Ubisoft. Ellos podrán imaginar las piruetas y los saltos sobrehumanos que realiza el protagonista mientras en su cabeza se proyectan los magníficos gráficos de su juego favorito.
Como novela, Assassin’s Creed: Renaissance es efectiva, pero no una obra de arte.
¿Por qué?
Si buscáis profundidad emocional e histórica, aquí no hay.
Lo que sí hay y en feliz abundancia es pura acción y aventura. El joven Ezio Auditore se pasa los días y las noches como un saltimbanqui por los tejados de Florencia, en disputas contra Vieri, enemigo de su familia, y demostrando que es un tarambana y un pendenciero a cada rato. Su aliado en la vida zángana es su hermano mayor. Nunca se cansa, pues a pesar de la lucha en callejones de mala muerte con Vieri y su panda, y de hacer carreras antigravedad por los tejados de la ciudad, es capaz de escalar a lo Romeo hasta el dormitorio de su amada Julieta Cristina y pasar una (supuestamente) noche de pasión con ella.
Y hasta aquí le alcanza la inconsciencia. Una corriente soterrada de poderes y maquinaciones arrastra con toda su fuerza la feliz rutina de Ezio. Su padre, su hermano mayor y su hermano pequeño, un niño inocente, son apresados y encarcelados. Su casa violada y su madre y hermana aterrorizadas. Cuando pide ayuda al mejor amigo de su padre, cree que la pesadilla ha terminado. Es, lamentablemente para él y afortunadamente para los lectores, justo donde comienza todo.
La traición hace presa de su apellido. Desde este momento, pierde seres queridos a mansalva y descubre una conspiración para hacerse con el poder en Florencia que tiene raíces en antiguos hechos. Su natural habilidad para luchar y lanzarse por los tejados le abre una vía que nunca hubiera imaginado. Al igual que la existencia de una batalla ancestral entre dos facciones: los Asesinos y los Templarios.
He de confesar que por primera vez en mi vida veo a los Templarios emplazados como los malos de la peli. Y, sin embargo, un “asesino” es el héroe que salva el día. Curioso, cuando menos.
Las casi 500 páginas de la novela (versión bolsillo) son una sucesión de peleas y asesinatos, entremezclados con conversaciones espiadas desde las tinieblas, personajes que reflejan la sociedad de la época como ladrones, monjas reconvertidas en meretrices y eclesiásticos sedientos de poder, y un misterio de fondo que une a los Templarios y los Asesinos en un pulso centenario.
Me ha encantado toparme con algunas figuras históricas infiltradas deliciosamente en la trama. Maquiaveli, Caterina Sforza, Rodrigo Borgia… Todos ellos aliados de Ezio en su vendetta personal contra los enemigos de su familia. Una venganza que con los años y un entrenamiento feroz se reconvertirá en una cruzada que enfrenta poderes ocultos y un futuro apocalíptico que evitar a toda costa. A medida que abate enemigos, Ezio descubre hojas antiquísimas que proceden de un Códice. De sus planos, nacerán armas que le ayudan en su victorias, a veces, harto fáciles a mi entender. Este chico aprende todo sin dificultad.
Otra cosa que me carga es su “intenso amor” por Cristina. En cuanto se entera de que su futuro con ella peligra, no sólo por su nueva misión, sino por las intromisiones de la familia de ella, el muy galante cede el paso a su rival en nombre del honor, y eso que el tipo es un jugador empedernido que se mete en broncas tipo “te rompo las piernas si no me pagas”. Y luego Ezio va y se acuesta con la primera que se tercie, o sea, con todas. ¡Y eso que el chico está enamorado! Grrrrr, estos hombres y su sentido de la virilidad.
Lo mejor, sin duda, lo resumo en dos cosas:
-el misterio que rodea al Códice y el Fruto del Edén
-la aparición estelar de Leonardo da Vinci, menudo diavolo, hay una escena en la que arregla un arma para Ezio y le toma el pelo con un humor negro que, si yo fuera uno de esos donceles a su servicio, me haría reconsiderar entrar a trabajar en su taller XD
Cuenta también con un glosario al final del libro con la explicación a la miríada de términos en italiano y latín usados por toda la novela, además de una relación de personajes. Poco he tenido que consultarla, pero ha venido bien en varias ocasiones.
Le falta drama, a pesar de que hay sucesos terribles. Se desliza por la superficie de personajes y hechos como Ezio surfea por los tejados y paredes. En contraposición, el ritmo es rápido y ameno mientras que la historia engancha porque no dejan de suceder cosas y siempre hay un misterio como imán para continuar.
Juegos:
Assassin’s Creed – 2006 – en Tierra Santa
Assassin’s Creed II – 2009, historia en Florencia sobre otro asesino
Assassin’s Creed II: Brotherhood.
Libros y Comics:
Assassin’s Creed: The Fall, miniserie de comics
Trilogía de libros cancelada por polémica: The Invisible Imam
Novela escrita por el mismo autor, Oliver Bowden, inédita en España: The Secret Crusade
Merchandising de la saga:
| Oliver Bowden 500 páginas 9 pellizcos (versión bolsillo) Versión original: 2009 En España: 2011 Género historico-fantástico Basado en un videojuego |











